Seguro que si eres seguidor de nuestro blog sabrás que la mayor parte de las obras llevadas a cabo por Ecoasfalt han requerido la aplicación de mezclas bituminosas, y aunque han sido mencionadas prácticamente en todas las noticias que hemos publicado, aún no hemos escrito un post que explique qué son estas mezclas y cómo pueden clasificarse atendiendo a diferentes criterios como los que ahora te vamos a explicar. Continúa leyendo este post y no dejes de consultar la página de la Asociación Española de Fabricantes de Mezclas Asfálticas (ASEFMA), de la que formamos parte.

¿Qué son las mezclas bituminosas?

Como indica el PG-3, una mezcla bituminosa es la combinación de un betún asfáltico, áridos con granulometría continua, polvo mineral y, eventualmente, aditivos, de manera que todas las partículas del árido queden recubiertas por una película homogénea de ligante, cuyo proceso de fabricación y puesta en obra deben realizarse a una temperatura muy superior a la del ambiente.

Estas mezclas son, por lo tanto, la base de los firmes de la mayor parte de las carreteras y pistas de aeropuertos, y dan lugar a pavimentos de cierto espesor, resistentes a un gran volumen de tráfico rodado aunque vulnerables a otros factores como la lluvia o las variaciones de temperatura.

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¿Cómo pueden clasificarse?

Como te decíamos al comienzo de este post, las mezclas bituminosas pueden clasificarse atendiendo a diferentes criterios, de los cuales hemos seleccionado tres de los más significativos:

1.- Según su aplicación en obra

Mezclas bituminosas en caliente: En estas mezclas se emplean principalmente betunes que necesitan un calentamiento para reducir su viscosidad y ofrecer un acabado de calidad a las carreteras en las que se aplican.

Mezclas bituminosas en frío: En este caso, se recurre a ligantes de baja viscosidad que permiten tanto la fabricación como la aplicación de la mezcla a temperatura ambiente. Se emplean en tratamientos de mejora de las características superficiales (textura superficial y resistencia al deslizamiento), en aplicaciones de muy pequeño espesor, habitualmente no superior a un centímetro y medio (1,5 cm), y en una o dos capas.

 

2.- Según porcentaje de huecos en mezcla

* Mezclas cerradas: Son prácticamente impermeables y el hecho de que el agua no llegue a las capas más inferiores, les confiere una mayor durabilidad.

* Mezclas semicerradas: Son menos impermeables y por lo tanto más sensibles al envejecimiento, lo que hace que sus usos sean más concretos y limitados.

* Mezclas abiertas: Son las mezclas bituminosas más flexibles y menos espesas de ahí que muchas veces se usen como capas intermedias o estén destinadas a firmes con tráfico ligero.

* Mezclas porosas: Se utilizan en capas de rodadura de pequeño espesor y su principal ventaja es que consiguen evacuar el agua de lluvia rápidamente, evitando la formación de charcos.

 

3.- Según la estructura interna del árido

* Mezclas con esqueleto mineral: Son los hormigones y aglomerados asfálticos, económicas y capaces de adaptarse a todo tipo de necesidades.

Mezclas sin esqueleto mineral: Son los másticos y asfaltos fundidos, mezclados con elevadas proporciones de betún con árido grueso. Se trata de unas mezclas más caras aunque de gran calidad dada su impermeabilidad.

 

Si quieres disponer de más información sobre estas mezclas puedes ponerte en contacto con el equipo que formamos Ecoasfalt, donde te asesoraremos sobre los materiales más adecuados para ejecutar cualquier proyecto que requiera asfaltado.

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