Como empresa especializada, entre otras cosas, en la construcción de firmes y pavimentos y en la fabricación de emulsiones bituminosas, queremos repasar en este nuevo post algunas de las consecuencias más graves de desatender el estado de conservación de las carreteras. En otro artículo anterior ya repasábamos el estado actual del firme de las vías españolas, y ahora, queremos ahondar más en el tema y en su relación con la seguridad vial.

Una carretera en mal estado dificulta el acceso al territorio, por lo tanto a servicios básicos como sanidad o educación, y la cohesión regional. También acrecienta el consumo de combustible de los vehículos hasta un 34% y disminuye la vida útil de los vehículos hasta un -25%. Un firme en mal estado supone además un aumento de hasta un 34% de las emisiones de gases de efecto invernadero, con sus consecuentes problemas medioambientales y riesgos para la salud.

Muchas voces denuncian lo que consideran una inversión insuficiente en lo que se refiere a la conservación de las carreteras en España. Insisten en el inevitable vínculo entre el estado de la calzada y la seguridad vial y la prevención de accidentes. La mayor parte del presupuesto destinado a este apartado por el Ministerio de Fomento se destina a la construcción en vez de al mantenimiento de las vías. Según diversos estudios, el problema de la falta de mantenimiento de las vías, que afecta de forma directa a los automovilistas y a la seguridad vial, representa un sobrecoste anual para los conductores españoles de casi 2.000 millones de euros. Algo de lo que en Ecoasfalt somos conscientes.

Las irregularidades en el paquete de firme conllevan un alto nivel de vibraciones que suponen daños en la carrocería y estructuras del habitáculo (asiento, tablero, puertas, etc.), deformaciones de los neumáticos y en algunos casos extremos la rueda completa (llanta más neumático), el aumento de frecuencia de revisiones y el aumento del consumo de combustible entre otros.

El mal estado de una carretera se puede dar de varias formas: pintura desgastada, mala iluminación, asfalto deteriorado, señales que no se ven, etc. Situaciones que aumentan la probabilidad de cometer errores al volante. Una conducción irresponsable, con el actual mal estado de algunas carreteras, puede traer consigo dificultades en el vehículo y accidentes de tránsito como consecuencia además, de un mayor consumo de combustible y aumento en la contaminación del medio ambiente.

El Art. 57 la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial indica que los titulares de las vías han de asumir la responsabilidad del mantenimiento de las mismas en las mejores condiciones posibles de seguridad para la circulación. En esta línea, la Fundación CEA, el Comisariado Europeo del Automóvil, recuerda que conservar es un 70% más económico que construir de cero nuevas vías. Insisten en que el dinero destinado a labores de conservación y mantenimiento no es un gasto, sino una inversión. Además, acometiendo un mantenimiento de las redes viarias se puede alargar su vida útil de 20 a 30 años más.

 

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